Glaucoma
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Mi tratamiento
¿Cuáles son los chequeos de rutina?

Si acaba de ser diagnosticado con glaucoma, necesita checar su presión intraocular de manera semanal o mensual hasta estabilizarla.

En casos crónicos y con un buen control, se realizan tonometrías y estudios del nervio óptico cada 3 o 4 meses.  Si no hay buen control del glaucoma, pueden ser necesarios estudios mensuales.  Los campos visuales se realizan cada 4 ó 6 meses si hay regular o mal control, y cada 12 meses si hay buen control.

Una adecuada vigilancia requiere también de la medición tomográfica del nervio óptico, así como de la capa de las fibras nerviosas de la retina. Se considera a este estudio el complemento ideal e indispensable para tener la certeza de que la enfermedad se encuentra bajo control.

 Por ello es importante siempre comentar todas sus dudas y/o preguntas a su especialista, ya que la confianza al mismo es indispensable para el tratamiento adecuado del Glaucoma.


¿Cómo saber si un medicamento no me cae bien?


La mayoría de los efectos secundarios son leves y transitorios, como el ardor, ojo rojo, molestia y/o dolor.  Si no es demasiado desagradable, se aconseja seguir utilizando el medicamento, y el ojo frecuentemente se acostumbra a la molestia, que se vuelve pasajera.

En algunos casos, no es conveniente dejar de utilizar el tratamiento sin el conocimiento del médico. Una llamada telefónica generalmente nos ayudará a saber cuál es la mejor solución.

En caso de trastornos graves (especialmente donde hay repercusión a nivel de todo el cuerpo), es importante suspender rápidamente el medicamento y avisar a su especialista. 

Si se trata de una molestia leve, muchas veces se mejora con la aplicación de un lubricante ocular, el cual podrá ser recetado por su especialista. 




¿Cuál es la manera correcta de poner las gotas?

La correcta aplicación de las gotas juega un papel esencial en la salud de la vista por lo que se recomienda seguir los siguientes pasos:

  1. Larvarse las manos.
  2. Inclinar su cabeza hacia atrás y mirar al techo.  Usar su dedo índice para jalar el párpado inferior y así formar una pequeña bolsa.
  3. Aplicar una gota del colirio prescrito por su especialista.  No dejar que la punta del frasco toque sus ojos, sus dedos o cualquier otra superficie.
  4. Cerrar los ojos aproximadamente 30 segundos, sin presionar.
  5. Con los ojos cerrados colocar su dedo índice sobre el canto interno del ojo (los cercanos a la nariz) para evitar que el colirio salga en lugar de ser absorbido por el ojo.
  6. Si se tiene que aplicar otro colirio o más gotas, se recomienda aguardar un tiempo para proseguir.

¿Cómo cuidar mis ojos?


Es muy importante tomar en cuenta lo siguiente:
  • Aplicarse siempre y regularmente las gotas. Descarga el instructivo que te recomendamos para aplicarse las gotas correctamente. (Documento PDF, 1.4 MB)
  • Recordar que al faltar la aplicación de una sola gota, el ojo puede estar en presiones inadecuadas para un buen funcionamiento.
  • Encontrar un esquema de aplicación que sea compatible con las exigencias de la vida diaria.
  • Aplicarse las gotas en momentos tranquilos, como las horas de los alimentos.
  • Si hay tendencia de absorción sistémica por vía de la nariz, ocluir suavemente los puntos lagrimales por unos momentos.
  • Cuando las gotas son dos veces al día, puede ayudar aplicárselos antes de dormir y al despertar; la rutina ayuda la memoria.
  • Cuando no se recuerda cuántas gotas fueron, recordar: con una gota en cada ojo basta.
  • Si hay tendencia de olvidar las gotas: hacer una tarjeta con el nombre de la gota y apuntar en que horarios toca, y anotar la última aplicación.
  • Si tocan varias gotas juntas, dejar un mínimo de 3 a 5 minutos entre gota y gota. Se puede aprovechar este momento para estar acostado en una cama o sofá, y meditar.